Inkoherentes...

sábado, 16 de junio de 2012

To be seen

To be seen


Let them see my steps this afternoon
let me be seen staring
still not to late
time does not end...


Breathing air from water
forget the madness
stop time
could not
time does not return...



Hate the moment when you're not
not wake up if you're not
can we avoid a feeling?
no sense to be seen.



Do not forget you a sunny afternoon
i will not let any one time without time
quakes and tremors
can only be seen under the roof dirty.



Bloodstains on the carpet
the crackle of the stars thoug the glass
everything is too uncertain
the time does not return...



Hate the moment when you're not
not wake up if you're not
can we avoid a feeling?
no sense to be seen.


^^ Kais Kenneth ^^


miércoles, 18 de mayo de 2011

185.20.C.F.

185.20.C.F.
(18/05/11)


Debía mantenerme en silencio,  observar como todo en algún momento desaparece. A mi alrededor las rocas eran golpeadas por las olas sin control, debía permanecer despierto, deliraba con cada uno de tus pasos.
Regresaba con un sinfín de frases y preguntas sin respuesta. Te observaré hacer el café, estaré estúpidamente sobrio, congelaré el tiempo y apagaré las luces. Cerraré puertas y ventanas, simplificaré tu espacio.
Repetía una escena pasada, traeré a tu memoria recuerdos reciclados, esta vez no habrá ascensor ni zapatos; al amanecer gravaré nuevamente tu despertar, serviré el café y esperaré distraído.
ˆˆ Kais Kenneth ˆˆ

Así habló Zaratustra - Del leer y el escribir - Los discursos de Zaratustra

Así habló Zaratustra
Del leer y el escribir
Los discursos de Zaratustra
Friedrich Nietzsche.





De todo lo escrito yo amo sólo aquello que alguien escribe con su sangre. Escribe tú con sangre: y te darás cuenta de que la sangre es espíritu.
No es cosa fácil el comprender la sangre ajena: yo odio a los ociosos que leen.
Quien conoce al lector no hace ya nada por el lector. Un siglo de lectores todavía - y hasta el espíritu olerá mal.
El que a todo el mundo le sea lícito aprender a leer corrompe a la larga no sólo el escribir, sino también el pensar.
En otro tiempo el espíritu era Dios, luego se convirtió en hombre, y ahora se convierte incluso en plebe.
Quien escribe con sangre y en forma de sentencias, ése no quiere ser leído, sino aprendido de memoria.
En las montañas el camino más corto es el que va de cumbre a cumbre: mas para ello tienes que tener piernas largas. Cumbres deben ser las sentencias: y aquellos a quienes se habla, hombres altos y robustos.
El aire ligero y puro, el peligro cercano y el espíritu lleno de una alegre maldad: estas cosas se avienen bien.
Quiero tener duendes a mi alrededor, pues soy valeroso. El valor que ahuyenta los fantasmas se crea sus propios duendes,- el valor quiere reír.
Yo ya no tengo sentimientos en común con vosotros: esa nube que veo por debajo de mí, esa negrura y pesadez de que me río, - cabalmente ésa es vuestra nube tempestuosa.
Vosotros miráis hacia arriba cuando deseáis elevación. Y yo miro hacia abajo, porque estoy elevado.
¿Quién de vosotros puede a la vez reír y estar elevado? Quien asciende a las montañas más altas se ríe de todas las tragedias, de las del teatro y de las de la vida.
Valerosos, despreocupados, irónicos, violentos - así nos quiere la sabiduría: es una mujer y ama siempre únicamente a un guerrero. Vosotros me decís: «la vida es difícil de llevar». Mas ¿para qué tendríais vuestro orgullo por las mañanas y vuestra resignación por las tardes? La vida es difícil de llevar: ¡no me os pongáis tan delicados! Todos nosotros somos guapos, borricos y pollinas de carga.
¿Qué tenemos nosotros en común con el capullo de la rosa, que tiembla porque tiene encima de su cuerpo una gota de rocío? Es verdad: nosotros amamos la vida no porque estemos habituados a vivir, sino porque estamos habituados a amar.
Siempre hay algo de demencia en el amor. Pero siempre hay también algo de razón en la demencia.
Y también a mí, que soy bueno con la vida, paréceme que quienes más saben de felicidad son las mariposas y las burbujas de jabón, y todo lo que entre los hombres es de su
misma especie. Ver revolotear esas almitas ligeras, locas, encantadoras, volubles - eso hace llorar y cantar a Zaratustra.
Yo no creería más que en un dios que supiese bailar.
Y cuando vi a mi demonio lo encontré serio, grave, profundo, solemne: era el espíritu de la pesadez - él hace caer a todas las cosas.
No con la cólera, sino con la risa se mata. ¡Adelante, matemos el espíritu de la pesadez!
He aprendido a andar: desde entonces me dedico a correr. He aprendido a volar: desde entonces no quiero ser empujado para moverme de un sitio.
Ahora soy ligero, ahora vuelo, ahora me veo a mí mismo por debajo de mí, ahora un dios baila por medio de mí.


Así habló Zaratustra.

jueves, 3 de marzo de 2011

Retornar un juego

Retornar un juego
(03/03/11)


Trato de encontrar algún sentido a todo esto que me maltrata hace ya un tiempo, es inevitable pensar que debería estar en otra parte. Volver a lugares prohibidos, deshacer los recuerdos, recuperar la causa perdida y jugar nuevamente en aquél tablero. Moveré una a una las piezas, mientras tú intentaras desconcentrarme, no habrá tiempo, esta vez te moverás por mi espacio sin oportunidad alguna de derrotarme… Volveré a ser lo que nunca quisiste, recogeré los vidrios rotos de aquélla alfombra, repararé las ventanas y seguiré cada uno de tus pasos sin zapatos.
No hay espacio ni tiempo; un par de árboles y un río, no debía detenerme, esta vez nada ni nadie podrá hacer que cambie.-
ˆˆ Kais Kenneth ˆˆ